.
Tanta piel bajo el deseo.
Seré honesta en los bordes de tu cuerpo
y bajo tu mejilla,
donde niego lágrimas.
No quiero otro paisaje:
que la madrugada en tu pecho.
La más grande soledad
ya no tiene sentido.
Habito entre tu sueño.
Te invito a vaciar al mundo de ausencias.
Es mi estrategia más temible
dormir, en tu idioma perfecto.
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María T.
viernes, 25 de noviembre de 2011
jueves, 24 de noviembre de 2011
La ruta de lo pájaros...
.
La ruta de los pájaros
conoce los matices de las nubes.
Se fatiga la tarde;
desmiente la quietud de la tormenta,
la pasión de los juncos y del viento.
Ese querer nombrarte a la deriva
como en un grito mudo
entre el hombre y la tierra.
.
María. T.
La ruta de los pájaros
conoce los matices de las nubes.
Se fatiga la tarde;
desmiente la quietud de la tormenta,
la pasión de los juncos y del viento.
Ese querer nombrarte a la deriva
como en un grito mudo
entre el hombre y la tierra.
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María. T.
domingo, 20 de noviembre de 2011
Tinta
.
Disolveré la tinta de los verbos
Y con los trazos mudos
allano al horizonte con tu imagen.
Entre el reflejo y la infinita tarde,
vaciaré mi coraje.
Y todo se sucede:
un feroz movimiento.
Acaso no quisiera la sequía,
ni la sed, ni tu nombre.
.
María T.
Disolveré la tinta de los verbos
Y con los trazos mudos
allano al horizonte con tu imagen.
Entre el reflejo y la infinita tarde,
vaciaré mi coraje.
Y todo se sucede:
un feroz movimiento.
Acaso no quisiera la sequía,
ni la sed, ni tu nombre.
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María T.
jueves, 17 de noviembre de 2011
La casa sigue ahí.
*
La casa sigue ahí.
Será un retorno osado,
resplandor extraviado de la tarde,
la siesta de la niña.
Otoño con raíces amarillas,
intactas noches bajas,
donde olvidé los nidos.
Nosotros, hombres solos,
fantasmas cobijados
en los rincones
donde perdí los ojos.
Ahora soy montaña donde lloran
los colores cegados.
Y un río inexcusable,
un triste vagabundo
Que precede al deshielo.
*
María T.
La casa sigue ahí.
Será un retorno osado,
resplandor extraviado de la tarde,
la siesta de la niña.
Otoño con raíces amarillas,
intactas noches bajas,
donde olvidé los nidos.
Nosotros, hombres solos,
fantasmas cobijados
en los rincones
donde perdí los ojos.
Ahora soy montaña donde lloran
los colores cegados.
Y un río inexcusable,
un triste vagabundo
Que precede al deshielo.
*
María T.
jueves, 3 de noviembre de 2011
Me he convertido en esto
.
Me he convertido en esto.
Delato los sonidos de la noche.
Percibo los crepúsculos pálidos
a la tormenta inmóvil.
.
Escucho el paso inquieto de los hombres.
.
Y cuál es el motivo
y que lo impulsa a hundirse en mi pasado.
Una voz fugitiva
parece adquirir nombre.
Se aplacan los ecos
y la quietud convoca
al tiempo por los pasos de la arena.
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María T.
lunes, 31 de octubre de 2011
Te he descubierto
.
Te he descubierto
yaciendo en mis ojos.
En misterioso ascenso
transito la huella hasta tu mirada.
Ofrecí mis sueños en un minuto
como un hábito.
He sabido revelarte a todos los motivos
de los hombres.
Acaso detuvimos el tiempo..
He resuelto no nombrarte disputando
las costumbres.
Seguiré viajando entre el vértigo y los ríos.
Cuidadosamente lo pronunciaste:
de un instante de la vida
para siempre.
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María T.
Te he descubierto
yaciendo en mis ojos.
En misterioso ascenso
transito la huella hasta tu mirada.
Ofrecí mis sueños en un minuto
como un hábito.
He sabido revelarte a todos los motivos
de los hombres.
Acaso detuvimos el tiempo..
He resuelto no nombrarte disputando
las costumbres.
Seguiré viajando entre el vértigo y los ríos.
Cuidadosamente lo pronunciaste:
de un instante de la vida
para siempre.
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María T.
jueves, 20 de octubre de 2011
Débil Reino
Quizá junto a la niebla el campo crece
Y en mi sostengo nuestra pura imagen
Débil de luna cuando asoma al cauce.
Sobre mi reino como en un martirio,
sombra prefiero a lo que miro y creo.
Si fuera que tal vez el día tirano,
el fuego razonado en mí no cesan
Atrás queda la noche y queda el daño.
Quizá de barro sea mi costilla.
Alimento sagrado de las fieras
Y quizá débil reino de la niebla.
.
Maria T.
Y en mi sostengo nuestra pura imagen
Débil de luna cuando asoma al cauce.
Sobre mi reino como en un martirio,
sombra prefiero a lo que miro y creo.
Si fuera que tal vez el día tirano,
el fuego razonado en mí no cesan
Atrás queda la noche y queda el daño.
Quizá de barro sea mi costilla.
Alimento sagrado de las fieras
Y quizá débil reino de la niebla.
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Maria T.
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