martes, 24 de enero de 2012

Húmeda Tierra

.
Me estoy marchando,
soy la noche,
en el borde, tu sueño.
La piel,
una sospecha sin términos.
Inclino mi cabeza,
una audacia.
Aduzco mi defensa
mas allá de la sombra.
La verdad, un instante
en tus labios.
Alardeo húmeda,
en las pestañas lentas.
Besaré lo posible
hasta teñirte de rubor.
Vacila
conmuévete.
Tus rectas,
insobornables bellezas.
Recojo mi cabello.
He sabido la forma de tus labios
la manera ligera de tus manos.
No en vano presumo un brillo
en mi pluma.
Siento tu lengua de heno.
Mis palabras buscan tu corazón vacío
tus dedos de humo.
Olvida el sueño
arrastro tu equilibrio
a la afilada entraña
de la húmeda tierra.
.
María T.

10 comentarios:

  1. Hay una humedad cálida y con sabor a tierra. Hay otras que son frías y desapacibles...
    Besos.

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    Respuestas
    1. gracias Pedro!
      así es como tu lo dices...

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  2. A quietude,
    o descanso
    que sobrevém
    depois...

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  3. ¿Dónde está la diferencia entre el amor y el recuerdo de unos labios? ¿Dónde está esa fina línea que divide al ahora olvidado del eterno antes? ¿Dónde esa coraza frágil que separa el flagrante Yo en un desvalido Nosotros? ¿Dónde queda el verde de los campos en el otoño? ¿Y la nieve en el verano? ¿Dónde están las palabras que no se dicen? Aquellas palabras que jamás amaron silencios prolongados embriagados de errante tensión. Aquellas palabras que se esconden bajo la almohada como un sueño prolongado. Aquellas sonrisas olvidadas en un verso con sabor a otro último trago de wisky barato. ¿Dónde está la vida si no la escribe nuestra maravillosa poeta bonaerense? Porque es cierto, nada es absolutamente nada si ella no es algo en esa nada.

    Un poema magnífico, mi querida amiga, sensacional. He podido sentir en estos, tus lindos versos, un aletear de recuerdos comprimidos en pequeños pétalos de rosas marchitas, un sinfín de sensaciones perdidas en madrugadas de dudoso amanecer, una promesa de sauces llorando a lomos del río de la Plata... y todo ello tan cerca.

    A veces los espejos no son más que paraísos donde la realidad se nos dibuja extraña, y hay seres en los que reconocerse cuesta tanto como esperar a que una madrugada termine sin poetas cargados de humo y versos de funeral, pero lo verdaderamente importante de encontrarse en ellos es darse cuenta, uno mismo, que el tiempo no es más que una de las tantas y tantas cosas que nos persiguen y que al final acabarán derrotándonos.

    Pensar que la vida es un Edén de casas encantadas y amores esperando en cada esquina, sería algo así como creer en el Dios de los creyentes que blasfeman insultando a mi único Dios, el sufrimiento intrínsecamente ligado a la humanidad, y al amor. No me gusta vivir de créditos ficticios y de princesas derrotadas, pero amo la ligereza en la que la sociedad se envuelve cuando callan las calles y vuela el aire entre las faldas de las mujeres bellas, o cuando amanecemos envueltos en el aroma de otro cuerpo, o cuando tiene el escritorio lleno de papeles heridos de versos robados al viento y cenizas esparcidas en un cenicero improvisado.

    Creo que me he excedido en el comentario, pero, realmente, me hizo sentir tanto; una mariposa con alas afiladas...

    Quizás sea este el momento en que Emily finalmente desate sus miedos y descubra que es quien es gracias a aquello que esconde, y que se adivina, sin lugar a dudas, maravilloso.

    Saludos amiga; nunca dejes de escribir.

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  4. Y en esa tierra descansas el olvido, desintegras el humo
    Me encantó, María
    Besos

    Ío

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  5. "la verdad, un instante en tus labios" que bien suena.

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